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Las recaídas: en qué consisten y cómo evitarlas
La adicción es una enfermedad compleja y crónica en la que, durante el proceso de recuperación e incluso tras un largo tiempo de recuperación, pueden producirse recaídas. Son una realidad, y la mejor forma de prevenirlas es aceptando el riesgo y estando atentos al llamado síndrome de la recaída.
¿Qué es una recaída?
Una recaída se define como un regreso a los patrones de comportamiento y pensamiento típicos de la adicción activa, que ya se habían superado, y que conllevan un retorno al estado anterior a la recuperación. No tiene por qué suponer un fracaso del tratamiento, sino un aprendizaje mediante el cual la persona toma conciencia de que hay algo que no está haciendo bien.
Por lo general, el proceso de recaída pasa por decisiones arriesgadas conectadas unas con otras. Estas decisiones parecen a simple vista poco importantes ("de riesgo relativo"), pero su efecto es acumulativo y van llevando a la persona a un punto en el que le resulta imposible resistirse a los mecanismos de la adicción.
Señales de alarma
Existen situaciones asociadas a la mayoría de las recaídas: los estados emocionales negativos, los conflictos interpersonales y los contextos de presión social. Algunos indicadores de riesgo son: el regreso al pensamiento obsesivo con la adicción, el aislamiento, el aumento de la irritabilidad, las discusiones frecuentes en el hogar, el insomnio, los sentimientos de depresión y ansiedad, la conducta desafiante respecto al plan de recuperación y el descuido del mismo.
Consejos para prevenir las recaídas
Evita situaciones de riesgo
Conviene evitar toda situación o persona que pueda haber estado relacionada directamente con la adicción. Esta estrategia de control de estímulos consiste en modificar el ambiente y la conducta para reducir el deseo de volver a la adicción.
Acude a terapia
El proceso de recuperación implica afrontar una realidad difícil. Contar con la ayuda de un terapeuta potencia las estrategias de afrontamiento y ayuda a abordar posibles déficits en el control de los impulsos y en la toma de decisiones.
Cuidado con las decisiones de "riesgo relativo"
A medida que la persona se siente más distanciada de su etapa adictiva, las precauciones disminuyen y a veces se toman decisiones aparentemente inocuas que exponen a la recaída. Las recaídas posteriores suelen estar directamente asociadas a estas microdecisiones.
Aprende a regular las emociones adversas
Los estados emocionales adversos pueden contribuir a las recaídas. Por eso es importante aprender a identificarlos, aceptarlos y comunicarlos, así como adquirir estrategias de relajación para manejar las emociones difíciles y la ansiedad.
Traza un balance decisional
Dedica un tiempo a escribir las ventajas e inconvenientes del nuevo escenario, detallando todo lo bueno que deseas lograr abandonando la adicción. Llevar ese papel encima y leerlo ante una situación de riesgo ayuda a reactivar la sensación de autocontrol y a evitar la recaída.
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