Tratamiento de la adicción a la heroína
La heroína es un opiáceo que genera dependencia física con mucha rapidez y cuya retirada produce un síndrome de abstinencia intenso. Es también la adicción con mayor riesgo vital inmediato por sobredosis, y aquella en la que existen tratamientos farmacológicos con más respaldo científico.
Cómo se instala la dependencia
Los opiáceos actúan sobre receptores que el propio organismo utiliza para regular el dolor y la sensación de bienestar. El consumo repetido hace que el cuerpo reduzca su producción natural y ajuste su funcionamiento a la presencia de la sustancia.
A partir de ese punto ocurren dos cosas. La primera es la tolerancia: hace falta más cantidad para obtener el mismo efecto. La segunda es que, sin la sustancia, el organismo no funciona con normalidad y aparece el síndrome de abstinencia.
Llegado ese momento, el consumo ya no busca sentirse bien, sino evitar sentirse mal. Es una diferencia clave para entender por qué la voluntad no basta y por qué el reproche moral no ayuda en nada.
El síndrome de abstinencia
Es muy desagradable pero, a diferencia del alcohol, no suele ser mortal por sí mismo en una persona sin otras patologías. Aun así debe hacerse siempre con supervisión médica, porque hay medicación que lo hace mucho más llevadero y porque el sufrimiento innecesario es la causa principal de que la retirada se abandone.
El cuadro incluye dolores musculares y articulares intensos, ansiedad, insomnio, sudoración, lagrimeo, escalofríos, náuseas, vómitos y diarrea. Suele comenzar entre seis y doce horas después de la última dosis, alcanza su punto máximo en el segundo o tercer día y remite en unos días, aunque el insomnio y el malestar anímico se prolongan más.
Hay un riesgo que conviene conocer: tras un periodo de abstinencia la tolerancia baja mucho. Volver a consumir la dosis habitual de antes es una de las causas más frecuentes de sobredosis mortal. Es fundamental que lo sepa tanto la persona como su familia.
Sobredosis: qué hacer
La sobredosis por opiáceos deprime la respiración. Las señales son respiración muy lenta o ausente, labios y uñas azulados, imposibilidad de despertar a la persona y pupilas muy pequeñas.
- Llama al 112 inmediatamente. Es una urgencia vital.
- Coloca a la persona de lado (posición lateral de seguridad) para que no se ahogue si vomita.
- Existe un antídoto, la naloxona, que revierte la depresión respiratoria. En muchas comunidades autónomas se facilitan kits a usuarios y familiares a través de los programas de reducción de daños. Si convives con alguien que consume, pregunta por él en tu centro de atención a drogodependencias.
- No dejes sola a la persona hasta que llegue la asistencia.
Riesgos asociados
Más allá del efecto de la sustancia, buena parte del daño proviene de la vía de consumo y del contexto.
La vía inyectada, si se comparte material, conlleva riesgo de transmisión de VIH y hepatitis, además de infecciones locales y en válvulas cardiacas. La pureza desconocida y la adulteración hacen impredecible la dosis real, y la presencia creciente de opioides sintéticos muy potentes en el mercado ilegal ha aumentado el riesgo de sobredosis en varios países. Mezclar heroína con alcohol o con benzodiacepinas multiplica el riesgo de depresión respiratoria.
A ello se suma con frecuencia un deterioro social —vivienda, trabajo, red familiar, situación legal— que forma parte del problema y que el tratamiento tiene que abordar igual que la sustancia.
Señales de dependencia
- Necesidad de consumir cada pocas horas para encontrarse bien
- Aumento progresivo de la dosis
- Malestar físico intenso cuando no se consume
- Marcas de pinchazos, infecciones cutáneas o venas dañadas
- Pupilas muy pequeñas y somnolencia repentina
- Pérdida de peso y descuido del aspecto y la higiene
- Desaparición de dinero u objetos de valor en casa
- Abandono del trabajo, los estudios y las relaciones
- Aislamiento y cambio completo del entorno de amistades
- Haber intentado dejarlo y no soportar el síndrome de abstinencia
- Problemas legales o económicos derivados del consumo
En qué consiste el tratamiento
La adicción a los opiáceos es, junto con la del alcohol, la que dispone de tratamientos farmacológicos con más evidencia acumulada. La combinación de medicación y terapia es lo que mejores resultados obtiene.
Programas de sustitución
La metadona y la buprenorfina son opiáceos de acción prolongada que se administran de forma controlada. Evitan el síndrome de abstinencia y el deseo de consumo sin producir el efecto intenso de la heroína, lo que permite a la persona estabilizarse, recuperar rutinas y trabajar el resto del problema.
Sobre estos programas circula un prejuicio persistente: que son «cambiar una droga por otra». No es una descripción acertada. Se trata de un tratamiento médico prescrito, con dosis conocida, vía segura y seguimiento, y han demostrado reducir la mortalidad, la transmisión de infecciones y la actividad delictiva asociada al consumo. Que se mantengan durante largo tiempo, o de forma indefinida en algunos casos, es una decisión clínica, no un fracaso.
Desintoxicación
Cuando se opta por la retirada, se hace con medicación que atenúa los síntomas y bajo supervisión médica, en régimen ambulatorio, en una unidad de desintoxicación hospitalaria o con ingreso según el caso. Es solo el primer paso.
Deshabituación y reinserción
La parte larga. Terapia individual y de grupo, prevención de recaídas y, muy a menudo, un trabajo social de reconstrucción de lo que se ha perdido: vivienda, documentación, formación, empleo y vínculos familiares. Las comunidades terapéuticas y los pisos tutelados cumplen aquí un papel importante, y la fase de reinserción es la que determina que el resultado se sostenga.
Reducción de daños
Cuando la persona no quiere o no puede dejar de consumir, existen programas cuyo objetivo es evitar que muera o enferme mientras tanto: material estéril, naloxona, atención sanitaria de bajo umbral. No son una alternativa al tratamiento, sino una forma de mantener con vida a alguien hasta que pueda plantearse otra cosa.
Dónde tratarse
En España los programas con metadona y buprenorfina se prestan fundamentalmente a través de la red pública de atención a las drogodependencias, de forma gratuita. Es la vía principal y la más completa para esta adicción concreta: localiza tu centro en el directorio de recursos públicos y consulta cómo se accede en tratamiento por la Seguridad Social.
Existen también recursos privados, sobre todo para la fase residencial y de deshabituación; puedes ver el desglose en precios del tratamiento.
Si estás perdido con los trámites o no sabes qué recurso corresponde, llámanos: te orientamos gratis y de forma confidencial.
Qué hacemos exactamente
No somos un centro de tratamiento y no cobramos nada por atenderte. Somos un equipo de profesionales en adicciones que hace tres cosas.
- Estudiamos tu caso, gratis Nos cuentas qué pasa, en una llamada y con total confidencialidad. Un profesional valora la situación y resuelve tus dudas, sin compromiso.
- Te ponemos en contacto con el centro adecuado Trabajamos con una red de centros y clínicas privadas seleccionadas: las que hemos comprobado que tienen equipo propio, programa completo y seguimiento al alta. Apostamos por la calidad, no por la cantidad.
- Te acompañamos durante el proceso No desaparecemos tras la derivación. Seguimos disponibles mientras dure el tratamiento, también para la familia.
Mantenemos también el directorio de recursos públicos de toda España porque creemos que debes tener el mapa completo antes de decidir. Si tu caso encaja mejor ahí, te lo diremos.
24 h · gratuito621 32 67 05Preguntas frecuentes
¿Es peligroso el mono de la heroína?
Es muy desagradable pero, en una persona sin otras patologías, no suele ser mortal por sí mismo, a diferencia del de alcohol o benzodiacepinas. Aun así debe hacerse con supervisión médica: existe medicación que lo hace mucho más llevadero, y el sufrimiento evitable es la causa principal de abandono.
¿Cuánto dura el síndrome de abstinencia?
Suele empezar entre seis y doce horas después de la última dosis, alcanza su punto máximo al segundo o tercer día y los síntomas físicos remiten en unos días. El insomnio, la ansiedad y el malestar anímico se prolongan durante semanas.
¿La metadona es cambiar una droga por otra?
No es una descripción acertada. Es un tratamiento médico prescrito, con dosis conocida y seguimiento, que evita la abstinencia sin producir el efecto intenso de la heroína y permite a la persona estabilizar su vida. Ha demostrado reducir la mortalidad y la transmisión de infecciones.
¿Por qué hay más riesgo de sobredosis después de un tiempo sin consumir?
Porque la tolerancia baja durante la abstinencia. Volver a consumir la dosis a la que se estaba acostumbrado antes puede resultar mortal. Es una de las causas más frecuentes de sobredosis tras una salida de prisión o el final de un ingreso, y es fundamental que lo sepan también los familiares.
¿Qué hago si encuentro a alguien en sobredosis?
Llama al 112 de inmediato, colócalo de lado para que no se ahogue si vomita y no lo dejes solo. Si dispones de naloxona, adminístrala siguiendo las instrucciones del kit. Es una urgencia vital y el tiempo es determinante.
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