Si el problema lo tiene otra persona
La mitad de quienes nos llaman no consumen: son padres, parejas, hijos o hermanos que no saben qué hacer. Esta página es para ellos.
Lo primero: no estás exagerando
Muchas familias tardan años en pedir ayuda porque dudan de su propia percepción. Si llevas meses vigilando el móvil, contando botellas, revisando cuentas o midiendo el humor de otra persona al entrar por la puerta, el problema ya existe aunque nadie lo haya nombrado.
Y hay algo que conviene decir pronto: no has provocado tú la adicción y no puedes curarla tú. Puedes influir mucho en que la persona acepte tratarse, pero el consumo no es responsabilidad tuya.
Lo que suele hacerse sin querer y no ayuda
- Encubrir las consecuencias: justificar faltas al trabajo, pagar deudas, disculparle ante otros. Cada vez que amortiguas el golpe, retrasas el momento en que decide cambiar.
- Amenazar sin cumplir. Un límite que no se sostiene enseña que los límites no van en serio.
- Discutir durante el consumo. En ese momento no hay interlocutor; la conversación útil es al día siguiente.
- Convertirlo en el único tema de la casa, hasta que el resto de la familia desaparece.
- Esperar el momento perfecto para hablar. No llega.
Lo que sí funciona
Poner límites que puedas cumplir
Mejor uno pequeño y sostenido que uno grande y roto. «En esta casa no se consume» vale más que «si vuelves a hacerlo te vas», si lo segundo no vas a cumplirlo.
Hablar de hechos, no de etiquetas
«El martes no fuiste a trabajar y el jueves no recogiste a los niños» abre una conversación. «Eres un adicto» la cierra.
Cuidarte tú
No es egoísmo: agotarte no mejora el pronóstico de nadie. Dormir, mantener tus relaciones y buscar apoyo propio forma parte del tratamiento familiar.
Pedir orientación antes de actuar
Una conversación mal planteada puede cerrar puertas durante meses. Llámanos antes: te decimos qué decir y qué no, y es gratis.
Si la persona no quiere tratarse, existe la intervención en crisis: un plan guiado por profesionales para romper la negación. Funciona mejor cuanto menos improvisada sea.
Cuando hay menores en casa
Los hijos de una persona con adicción cargan con más de lo que se ve: silencio, vergüenza, hipervigilancia, sensación de culpa. Explicarles lo que pasa con palabras adecuadas a su edad les protege más que ocultárselo, porque lo que no se nombra lo rellenan ellos, y casi siempre culpándose.
Si es tu caso, dínoslo al llamar: hay recursos específicos para menores y conviene activarlos pronto.
Una guía para llevarte
Hemos reunido lo esencial de esta página, y bastante más, en una **guía en PDF para familias**: qué hacer y qué dejar de hacer, cómo plantear la conversación, cómo poner límites sin romper el vínculo y a qué recursos acudir según el caso.
Te la enviamos al correo, es gratuita y no compromete a nada: [descargar la guía para familias](/guia-familias).
Preguntas frecuentes
¿Puedo obligar a alguien a tratarse?
Salvo situaciones muy concretas con orden judicial, no. Pero sí se puede influir mucho en que decida hacerlo, y para eso existe la intervención familiar guiada por profesionales.
¿Debo dejar de darle dinero?
En la mayoría de casos sí, y conviene hacerlo de forma pactada y firme, no como castigo en mitad de una discusión. Te ayudamos a plantearlo.
¿Y si se pone violento?
La seguridad va primero, siempre. Si hay violencia, llama al 112 y no negocies con el riesgo. Del tratamiento hablamos después.
¿Puedo llamaros sin que él o ella lo sepa?
Sí. La mayoría de nuestras llamadas son de familiares y son confidenciales.
¿Quieres que te orientemos? Es gratis
Estudiamos tu caso o el de tu familiar con total confidencialidad.