Equipo de Recuperatio 3 de noviembre de 2026 Quiénes somos
Cuánto dura el mono: cronología del síndrome de abstinencia, sustancia por sustancia
De todas las preguntas que llegan antes de empezar un tratamiento, esta es la más repetida y la que menos respuestas concretas encuentra: cuánto va a durar esto.
Merece respuesta con números, aunque sean orientativos, por un motivo práctico. El malestar de la abstinencia se soporta mucho mejor cuando se sabe que tiene fecha de caducidad. Lo que hace abandonar no suele ser la intensidad: es la sensación de que va a ser así siempre.
Antes de los plazos, lo que hay que saber sí o sí.
Con alcohol y con benzodiacepinas, dejarlo de golpe puede ser peligroso. Son las dos abstinencias que pueden provocar convulsiones y poner en riesgo la vida. Si consumes a diario, consulta con un médico antes de parar: se resuelve con una pauta y unos días de seguimiento. Con el resto de sustancias la retirada es muy desagradable, pero no mortal por sí misma.
Alcohol
Inicio: entre 6 y 12 horas después de la última copa.
Lo peor: entre las 24 y las 72 horas.
Síntomas agudos: de 3 a 7 días.
Empieza con temblor de manos, sudoración, taquicardia, ansiedad, náuseas y una dificultad enorme para dormir. La ventana de las 48 a las 96 horas es la de mayor riesgo de complicaciones graves —convulsiones, delirium tremens—, y es la razón por la que esta retirada no debe improvisarse.
Pasada la primera semana el cuerpo mejora rápido, pero hay dos cosas que se prolongan mucho más y conviene anticipar. El sueño, que puede tardar entre tres y seis meses en reorganizarse del todo, con una fase intermedia de sueños muy vívidos que asusta y que en realidad indica que la fase REM se está recuperando. Y el ánimo, irregular durante semanas.
Lo que mejora pronto, y se nota: la acidez matutina, las digestiones, la hinchazón facial y la energía. Lo hemos desarrollado en lo que le pasa a tu cuerpo cuando dejas de beber.
Cocaína y estimulantes
Inicio: entre horas y un día.
Lo peor: los 3 primeros días.
Fase difícil: de 2 a 4 semanas.
Aquí no hay riesgo vital, pero sí una de las retiradas psicológicamente más duras. Los primeros días son de agotamiento, sueño excesivo, hambre y un ánimo muy bajo: es lo que la gente llama el bajón.
Lo que viene después es lo que provoca la mayoría de las recaídas: semanas de apatía, incapacidad para disfrutar de nada e irritabilidad, con episodios de deseo que aparecen de golpe y duran poco. Tiene nombre —anhedonia— y una explicación neurológica: el sistema de recompensa está ajustado a un estímulo que ya no llega.
La trampa está en la interpretación. «Así voy a estar siempre» es la conclusión que lleva a volver, y es falsa: la capacidad de disfrutar se recupera de forma progresiva, con momentos sueltos a partir del segundo mes y una mejoría clara a partir del sexto. Lo tratamos a fondo en volver a disfrutar.
Opiáceos: heroína, fentanilo, analgésicos potentes
Inicio: de 6 a 12 horas con los de acción corta; de 24 a 48 con metadona.
Lo peor: entre el segundo y el tercer día.
Síntomas agudos: de 5 a 10 días, más largo con metadona.
Es una retirada muy desagradable —dolores musculares y articulares intensos, ansiedad, insomnio, sudoración, lagrimeo, escalofríos, náuseas, vómitos y diarrea— pero, en una persona sin otras patologías, no suele ser mortal por sí misma. Aun así debe hacerse con supervisión médica, porque hay medicación que la hace mucho más llevadera y porque el sufrimiento evitable es la causa principal de abandono.
Hay un riesgo específico que importa más que los plazos y que deben conocer también los familiares: tras unos días de abstinencia la tolerancia baja mucho. Volver a consumir la dosis de antes es una de las causas más frecuentes de sobredosis mortal, y explica por qué tantas ocurren justo después de un ingreso o de una salida de prisión.
Conviene saber además que existe otra vía que no pasa por atravesar esto: los programas de sustitución con metadona o buprenorfina, que evitan la abstinencia y permiten estabilizarse. Están disponibles prácticamente solo en la red pública.
Benzodiacepinas y somníferos
Inicio: de 1 a 4 días según la vida media del fármaco.
Lo peor: la primera o segunda semana tras cada bajada de dosis.
Duración total: semanas o meses. Es la más lenta de todas.
Esta merece un apartado propio porque es la que peor se entiende y la que más intentos fallidos acumula.
No se deja de golpe: se retira con una pauta descendente lenta, diseñada y supervisada por un médico, que puede llevar meses. Esa lentitud no es un defecto del plan, es el plan. Retirarlas bruscamente puede provocar convulsiones.
El síntoma que más gente hace volver es el insomnio de rebote: durante un tiempo se duerme peor que antes de empezar el tratamiento. Aparecen también ansiedad, inquietud, tensión muscular e hipersensibilidad a la luz y al ruido.
Y aquí está la clave que casi nunca se explica: si el fármaco se recetó por insomnio o ansiedad y ese problema sigue ahí, retirarlo sin tratar el fondo no funciona. Lo desarrollamos en adicción a los fármacos.
Cannabis
Inicio: de 24 a 72 horas.
Lo peor: la primera semana.
Duración: de 2 a 4 semanas.
Durante años se sostuvo que el cannabis no daba síndrome de abstinencia. Hoy está descrito y reconocido: irritabilidad, ansiedad, insomnio con sueños muy vívidos o desagradables, pérdida de apetito, inquietud y malestar general.
Saberlo importa por una razón muy práctica. Mucha gente lo intenta, se encuentra fatal al tercer día, concluye que «no puede dormir sin fumar» y vuelve. Que ese malestar sea esperable, tenga nombre y dure un tiempo acotado cambia por completo la probabilidad de superarlo. El insomnio es lo último en normalizarse.
Tabaco y nicotina
Inicio: de 2 a 4 horas.
Lo peor: del segundo al tercer día.
Duración: de 2 a 4 semanas los síntomas; el deseo puntual, más.
Irritabilidad, dificultad para concentrarse, ansiedad, aumento del apetito y un deseo que aparece en episodios breves. Es de las abstinencias más cortas en lo físico y de las que más recaídas tardías producen, porque los episodios de deseo siguen apareciendo meses después asociados a situaciones concretas: el café, el coche, la terraza.
La fase que nadie avisa: la abstinencia prolongada
Pasados los días duros, muchas personas esperan sentirse bien y se encuentran con otra cosa: semanas o meses de sueño irregular, ánimo inestable, poca motivación y episodios de deseo que llegan sin aviso.
No es una recaída ni una señal de que algo vaya mal. Es la fase de reajuste, dura más de lo que la gente espera y es cuando más apoyo hace falta, precisamente porque desde fuera parece que ya está todo resuelto.
Dicho con plazos aproximados: la mayoría describe una mejoría clara entre el tercer y el sexto mes, y una normalidad reconocible hacia el año.
Qué acorta y qué hace más llevadero el proceso
- La medicación pautada. El sufrimiento innecesario no forma parte de un tratamiento bien hecho, y en varias sustancias existen fármacos que reducen bastante la intensidad.
- Dormir. El sueño roto empeora el ánimo, la concentración y el control de impulsos. Horario fijo de levantarse y luz natural por la mañana son las dos medidas con mejor relación entre esfuerzo y resultado.
- Comer y beber agua. Los déficits nutricionales son frecuentes y agravan el malestar.
- Moverse. El ejercicio moderado mejora el ánimo y el sueño, y funciona aunque no apetezca.
- No pasarlo solo. Es el factor que más diferencia marca, y el más barato.
- Tener decidido qué hacer con las horas malas antes de que lleguen, en vez de improvisar en el peor momento.
Cuándo llamar al 112
Durante una retirada, estas situaciones son urgencias y no admiten esperar: convulsiones; confusión intensa, alucinaciones o agitación; fiebre alta con sudoración profusa y taquicardia; vómitos que impiden retener líquidos durante horas; dolor torácico; o pensamientos de suicidio.
Lo importante de todo esto
Que la desintoxicación es la parte corta. Dura días y asusta mucho, pero no es el tratamiento: al terminarla la persona está limpia y sigue siendo adicta. Lo que evita la recaída es lo que viene después, que se mide en meses. Lo explicamos en las fases del tratamiento.
Y que estos plazos son orientativos. Dependen de la sustancia, de la cantidad, de los años de consumo, de la edad y del estado de salud. Lo único que no varía es que se acaban.
Recuperatio es gratuito para ti. Valoramos tu caso sin coste y, si procede, te ponemos en contacto con los centros privados que tenemos seleccionados por su calidad —con cobertura médica para la desintoxicación y programa completo después—, con disponibilidad real y precio claro de antemano. Si lo que encaja es la red pública, también te lo decimos.
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Este artículo es información general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
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