Equipo de Recuperatio 16 de septiembre de 2019 Quiénes somos
La adicción al teléfono móvil: la nomofobia
La tecnología está cada vez más presente en la vida cotidiana. El uso masivo de teléfonos inteligentes ha cambiado nuestra vida de forma profunda, y para muchas personas el móvil ha pasado de ser una herramienta a convertirse en un problema para su salud mental, con características similares a otros trastornos adictivos, como la tolerancia o el síndrome de abstinencia.
¿Qué es la nomofobia?
La palabra nomofobia deriva del inglés «no-mobile-phone-phobia» y describe los síntomas que sufre una persona ante la idea de no disponer del teléfono móvil o de sus servicios: miedo, nerviosismo, angustia, taquicardias, pensamientos obsesivos, cefalea o dolor de estómago. Algunos estudios apuntan que estos síntomas podrían afectar, en mayor o menor medida, a buena parte de la población, especialmente a los más jóvenes.
¿Cómo saber si lo padezco?
Puedes plantearte estas preguntas para un autodiagnóstico:
- ¿No te separas del teléfono en ningún momento?
- ¿Estás más pendiente del teléfono que de tu familia o tus amigos?
- ¿Sientes ansiedad o angustia si olvidas el teléfono o se agota la batería?
- ¿Interfiere en actividades cotidianas como el trabajo, el estudio o las relaciones?
- ¿Revisas el móvil reiteradamente en busca de mensajes o llamadas?
- ¿Lo primero que haces al despertar es mirar el teléfono?
- ¿No respetas las horas de sueño por el móvil?
Cuantas más respuestas afirmativas, mayor es la probabilidad de dependencia.
¿Cómo afecta a quien la padece?
Quienes sufren esta adicción se sienten obligados a estar continuamente pendientes, abandonando otras facetas de la vida: el trabajo, la familia, la amistad o la pareja. Aparecen nerviosismo generalizado, pérdida de interés por las relaciones presenciales, inestabilidad anímica, baja autoestima, depresión y pérdida de la noción del tiempo. El insomnio es un efecto habitual, al alterar el sueño por revisar constantemente las redes.
Consejos para un uso controlado
- Dar ejemplo, usando el teléfono con moderación delante de los menores.
- Establecer horarios de uso y respetarlos.
- Apagar el teléfono por la noche.
- Silenciar las notificaciones mientras se cumplen obligaciones.
- Ponerlo en silencio al conducir o en lugares donde no debe usarse.
- Hablar las cosas importantes en persona.
- Acudir a un psicólogo o a un centro especializado si ya existe adicción.
Mejor prevenir
La clave no está en prohibir el móvil a niños y adolescentes, sino en usarlo con moderación según las necesidades reales. Es importante hacer entender a los jóvenes el uso correcto, y la prevención en el ámbito familiar y escolar es fundamental.
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