Equipo de Recuperatio 18 de marzo de 2021 Quiénes somos
Adicción al sexo
La adicción al sexo, o conducta sexual compulsiva, se reconoce como un descontrol sobre el comportamiento sexual que provoca dependencia e, incluso, como en cualquier otra adicción, síndrome de abstinencia.
Se incrementa progresivamente la frecuencia de la actividad sexual, pero llega un momento en que esta experiencia placentera pasa a vivirse como una necesidad imperiosa e inevitable, que acaba por destruir las relaciones afectivas, sociales y laborales de quien la padece.
Síntomas físicos y psicológicos
Entre los principales síntomas encontramos la necesidad de aumentar la "dosis" de actividad sexual y el desasosiego provocado por el síndrome de abstinencia cuando esta se interrumpe o disminuye drásticamente. Ese es, precisamente, el principal factor de riesgo que puede llevar a la persona a recaer.
Una ruptura emocional, la sensación de soledad afectiva o la gran facilidad para acceder a material erótico son algunos de los detonantes de este tipo de conductas, ya no para conseguir placer, sino para evitar el malestar producido por la abstinencia. Es entonces cuando el sexo se convierte en lo más vital para la persona, que no puede evitar ser dominada por sus emociones, fantasías y pensamientos.
¿Cómo impacta en la vida de la persona?
Los efectos pueden tener serias consecuencias, sobre todo en el ámbito social y de las relaciones: desde descuidar la familia y el trabajo hasta provocar rupturas de pareja. La persona se aísla de su entorno y comienza a padecer trastornos de ansiedad, e incluso corre el riesgo de caer en una espiral de otras adicciones.
Además, algunas de estas personas no se previenen frente a las infecciones de transmisión sexual, lo que supone un grave peligro para sí mismas y para sus parejas. También puede afectar a su economía, por el consumo excesivo de pornografía o prostitución.
Tratamiento
Lo fundamental es recibir una adecuada ayuda psicológica, que incluya terapias individuales y de grupo, donde la persona aprenda a controlar los estímulos, manejar la ansiedad y los impulsos, y pueda ir cambiando su hábito conductual. El tratamiento se dirige a mejorar el estilo de vida y eliminar estos comportamientos; para ello resulta vital el apoyo de la familia. En los casos más extremos, se recurre a psicofármacos inhibidores de la impulsividad.
Otras técnicas utilizadas por los especialistas son la reestructuración cognitiva, la identificación de las señales de estrés y ansiedad, y las terapias de pareja. Fomentar las habilidades sociales, practicar el autocontrol y aprender a manejar el estrés también ayuda a prevenir este tipo de adicciones conductuales. En Recuperatio te ayudamos a encontrar el tratamiento adecuado.
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